HAY TANTA HERRUMBRE
Hay tanta herrumbre
en los sonajeros de los niños
y tanta telaraña en las ventanas
de los viejos
Nadie tiene tiempo para mirar el sol
la penumbra abre huecos profundos
y el humo camina sin viento
y amanece golpeando las cunas
y borrando lo que algún amigo
había escrito en una esquela
de invitación a cualquier cosa.
Florece el olvido y la flor oscura
silencia los pájaros
como en el presagio de las tempestades.
Las voces más amadas
apagaron sus lámparas
y otras enceguecen los muros
como si todas fueran solamente
tiempo inclinado hacía el suelo.
Nadie canta al pie de una ventana
el día se rompe y por esa herida
se escapa la luz y anochece.
Volaron las palabras hermosas
y en su lugar, mariposas letales
se cruzan equivocadamente.

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